¿Merece la pena recargar el gas de una nevera?

¿Merece la pena recargar el gas de una nevera?

No cabe duda de que uno de los mejores inventos del siglo XX fue la nevera eléctrica. Al menos la versión que conocemos hoy en día, pues hubo otros intentos similares, pero más rudimentarios, que fueron anteriores.

Nevera, frigorífico, heladera, refrigerador/a, frigidaire… no importa cómo se llame en tu país. La cuestión es que hablamos todos de lo mismo, y para mucha gente es el electrodoméstico más importante que tenemos en nuestras casas.

Y tan fundamental resulta para algunos, que una avería de este querido aparato o de cualquier otro, como por ejemplo romper el cristal de una vitrocerámica, suele resultar un pequeño drama doméstico que requiere de atención inmediata.

Hay que tener en cuenta que el hecho de que una nevera deje de funcionar de repente supone que todo lo que conserva en su interior puede acabar pudriéndose, con la pérdida económica que ello conlleva. Al fin y al cabo, el uso del frío para conservar los alimentos es la eterna lucha contra el desarrollo de bacterias y el proceso de putrefacción.

Por eso debes saber que una de las averías más frecuentes que se pueden producir en un frigorífico es, precisamente, la de la pérdida de gas del circuito trasero que todas llevan, y aquí te vamos a contar si merece la pena recargar el gas de una nevera y todo lo que debes saber sobre este problema. 

¿Por qué debo recargar el gas del frigorífico y para qué sirve?

Bien, es importante conocer el motivo por el que hacemos las cosas que hacemos.

Las neveras funcionan manipulando lo que se conoce como gases refrigerantes. Durante décadas se usó uno en concreto, el gas freón, pero éste fue prohibido para su uso en aparatos de fabricación posterior a 1994, ya que es un tipo de CFC (clorofluorocarbonos), un compuesto que destruye la capa de ozono, además de tóxico para el ser humano.

Hoy en día se usan en el mercado varios tipos de gases, pero lo importante que debes saber ahora es que el gas suele cargarse en estado líquido, y (simplificando mucho) lo que hace el motor del frigorífico es conseguir que pase constantemente al estado gaseoso, pues así es como el gas se enfría. Posteriormente, el gas se condensa de nuevo en el circuito, pasando otra vez a estado líquido, y el proceso comienza de nuevo.

Una manera sencilla de entender cómo funciona esto es hacer una sencilla prueba: ponte un poco de alcohol (o colonia de baño) en el brazo. Al cabo de unos segundos se habrá evaporado y tú sentirás que esa parte de tu cuerpo ahora está más fría. Se trata del mismo proceso que ocurre dentro del frigorífico: un compuesto líquido se ha enfriado al pasar a ser un gas.

Resulta evidente, por tanto, que sin gas no hay refrigeración, y cuando tu frigorífico se queda sin este compuesto, tiene la misma utilidad como conservador de alimentos que una nevera de playa sin hielo.

¿Cómo saber si a mi nevera le falta gas?

Vamos a partir de la base de que el gas de tu nevera no se gasta. Nunca. Never ever. Básicamente porque no se quema ni (en teoría) va a ninguna parte.

Lo que ocurre es que, a lo largo de los años, el desgaste de las piezas que componen el circuito de la nevera van dejando escapar microfugas de gas, siendo necesario recargar el gas de la misma. No obstante, se considera que no deberías tener problemas con esto antes de 15 años o incluso más allá. Y eso que hablamos de aparatos funcionando 24 horas los 365 días del año.

Sin embargo, si aparecen problemas de enfriado antes, una de las causas probables es que tengas una fuga de gas más importante, y eso hay que revisarlo. Para confirmarlo, puedes hacer también la siguiente comprobación casera:

  • Debes tener primero la nevera encendida al menos 10 minutos.
  • Identifica el compresor en la parte trasera. Es una especie de bombona negra situada abajo del todo.
  • Verás que por un lateral sale un tubo que va hacia la parte interna del aparato.
  • Toca con cuidado ese tubo. Si está caliente, todo va bien. Si está frío, es una señal clara de que le falta gas.
  • Una comprobación extra que puedes hacer es localizar el evaporador en la parte superior y tocarlo. Ahí es donde el gas deja de ser líquido y debería estar frío. Si no lo está, mal asunto.
Reparación de frigorífico
Es necesario comprobar microfugas de gas antes de cargar el gas de un frigorífico

Si finalmente se confirma que tienes una pérdida de gas (si es completa, obviamente, tu frigorífico habrá dejado de funcionar), lo recomendable es llamar a un especialista para que compruebe si debemos recargar el gas de la nevera. Y aquí es donde empiezan los escalofríos, pero en este caso son tuyos, no del gas.

¿Cuánto me va a costar la carga de gas del frigorífico?

En primer lugar, si se te ha ocurrido manipular tu mismo el mecanismo de tu frigorífico, te lo desaconsejamos abiertamente salvo que sepas muy bien lo que haces y tengas experiencia.

Al fin y al cabo, el gas es inflamable y, por otro lado, no se debe respirar. Es más, si tu nevera es muy antigua, aún usará gas freón, que es muy tóxico, tanto para las personas como para el medio ambiente. La operación de recargar el gas del frigorífico no es algo para lo cual esté autorizado cualquiera. Debe hacerlo un profesional acreditado.

El precio de la recarga de gas del frigorífico suele oscilar entre los 120 y los 150 €, a lo que habrá que sumar lo que te quieran cobrar por desplazamiento y mano de obra. Es habitual ver presupuestos de reparación de 300 € y más, pero eso ya es variable. Ten en cuenta que antes de recargar el gas de una nevera hay que encontrar y sellar la fuga, y a veces no es fácil.

¿Tiene sentido reparar la fuga de gas del frigorífico por ese precio?

Pues eso es algo que vas a tener que valorar tú mismo, en función de cuántos años tenga tu aparato y cuánto te costara en su momento. En el mercado hay neveras sencillas a la venta por menos de 300 €, por lo que si tu frigorífico es también de gama económica o un poco por encima, seguro que no te merecerá la pena realizar la recarga. 

Por último, debes saber que en ocasiones, de hecho, el problema de la fuga de gas no tiene reparación posible, por lo que, por desgracia, te verás obligado sí o sí a comprar una nevera nueva. Ojalá no te encuentres en esa situación.

Compartir en redes